Situación 01
Dependes de un proveedor y no sabes cómo salir
Cómo se nota
Las facturas suben sin que cambie el servicio. Los plazos se alargan y ya nadie los discute. Cuando pides un presupuesto a otro, no sabes ni qué pedirle, porque nadie de tu casa sabe explicar qué hace exactamente el sistema. Y en el fondo de la cabeza hay una frase que lo resume: si estos nos dejan, no sé qué hacemos.
Qué está pasando de verdad
No es que el proveedor sea malo. Es que has comprado un servicio en lugar de comprar un activo. Lo normal es que el contrato hable de horas y de disponibilidad, y no diga nada de las tres cosas que determinan si puedes irte: dónde está el código fuente, quién puede operar el sistema y en qué formato recuperas tus datos.
Un proveedor razonable no se opone a eso. Uno que sí se opone te está diciendo algo importante.
Qué hacer
- Pide hoy tres cosas por escrito: una copia del código fuente y de la configuración, un volcado completo de tus datos en formato estándar, y la documentación mínima para que otro equipo lo arranque. No es un gesto hostil, es higiene. La respuesta te dirá en qué situación estás de verdad.
- Pon número a la dependencia. Qué porcentaje de tu operación pasa por ese sistema, cuánto te cuesta al año y cuánto costaría pararlo una semana. Sin esa cifra la conversación es emocional.
- Recupera una pieza, no todas. Salir de golpe es caro y arriesgado. Elige la parte más independiente, pásala a otro proveedor o a tu equipo, y comprueba si el conjunto aguanta. Cuando hayas salido de una, ya sabes salir de las demás.
- Negocia desde ahí, no antes. Con el código en tu poder y una pieza fuera, la renovación del contrato es otra conversación.
Cómo saber si va en serio
Tienes el código y los datos en tu poder, no prometidos. Alguien de tu casa ha arrancado el sistema sin llamar al proveedor. Y en la siguiente renovación, el precio lo pones tú sobre la mesa.
A los proveedores buenos se les cuida y de los malos hay que poder salir. Si no puedes hacer ninguna de las dos cosas, el problema no es el proveedor: es cómo contratas.